CARISMA
La Congregación de las Hijas de Jesús (jesuitinas), de clara inspiración ignaciana, tiene como misión “la educación católica de los pueblos”.
Notas características de su carisma son la postura básica de filiación, vivida al modo de Jesús, la adhesión al querer del Padre y la búsqueda de su gloria: “buscar siempre y en todo la gloria de Dios y el bien de los prójimos”.
Respecto a la misión educativa destacan sus grandes anhelos de universalismo. Universalismo geográfico: “al fin del mundo iría yo en busca de almas”, dando prioridad a “los pueblos que fueran más necesitados de nuestras escuelas” y universalismo social, manteniendo un amor preferencial hacia los pobres: “traten a todas (las alumnas) con igual afecto, sin mostrar preferencia a ninguna, si no es con las más pobres y cuyo estado inspire mayor compasión”. Llevando siempre a María como “estrella de nuestros caminos”.
De ahí se sigue una disponibilidad para la misión, que quiere afirmar ante la Iglesia con un cuarto voto, una apertura sin condiciones “para discurrir y vivir en cualquier parte del mundo” donde sea preciso anunciar la Buena Noticia.